>Curso de Método Masterson

En esta primera lección del curso Método Masterson, vamos a sumergirnos en la naturaleza del caballo. ¡Sí, amigos, necesitamos conocer a fondo a nuestros equinos! ¿Por qué? Porque su naturaleza afecta directamente a cómo aplicamos el método Masterson. Hay dos cosas clave que debemos tener en cuenta: primero, el caballo es un animal presa; segundo, es un animal de manada. Estos dos aspectos influyen en nuestra forma de interactuar con ellos.

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Animal de presa

Como animal presa, cuando un caballo se siente en peligro, su instinto primordial es huir o, si no le queda otra opción, plantar cara. ¡Es pura supervivencia! ¿Y cómo se traduce esto en el método Masterson? Pues bien, nosotros les damos masajes aplicando presiones suaves, pero en algunos casos, estas presiones pueden resultar un poco invasivas cuando el caballo está tenso. Su respuesta puede ser alejarse de nosotros, ¡y a veces lo hacen de forma bastante evidente! Pero nuestro objetivo es que el caballo esté siempre relajado, así que nos adaptamos a la presión que él necesita para evitar que sienta la necesidad de salir corriendo.

También puede ocurrir que el caballo se resista en ciertos puntos. En esos casos, ¡cuidado con la sobrecarga! Algunas técnicas pueden hacer que intenten cargar todo su peso en una mano o una pata trasera. ¡Pero tranquilos, amigos, tenemos la clave! Nosotros aligeramos la presión y buscamos puntos alternativos para que el caballo se relaje y, luego, ¡volvemos al punto donde se resistía! La clave está en leer estas respuestas de huida o resistencia y adaptarnos para que el caballo esté a gusto y relajado. Porque, recordad, ¡el caballo también es parte activa en este proceso!

Animal de manada

Otro aspecto importante de su naturaleza es que los caballos son animales de manada y se comunican a través del lenguaje corporal. ¡Son verdaderos artistas del lenguaje corporal! Un simple cambio de peso o un movimiento de cola puede ser una señal poderosa dentro de la manada. ¡Y nosotros debemos aprender a descifrar ese lenguaje! En el método Masterson, es fundamental que sepamos leer estas señales sutiles. Cuando les demos técnicas de masaje, veremos muchas de estas respuestas en su lenguaje corporal. Si tocamos un punto que les molesta mucho, ¡nos pueden dar un buen latigazo como si dijeran «¡no, eso no me gusta, afloja un poco!» Es importante entender que el caballo se comunica primero a través de su cuerpo antes de comunicarse de forma más clara para nosotros. Y nosotros, ¡atentos a esas señales, amigos! Lo más importante es que queremos que el caballo esté relajado, así que nos adaptamos a esas señales útiles que nos están enviando. Cuando el caballo ve que le estamos escuchando, se siente mucho mejor y se crea una base de confianza. Y esto, mis amigos, ¡nos ayudará a seguir aplicando el método Masterson!

Mostrar debilidad

Por último, debemos tener en cuenta que los caballos harán todo lo posible por no mostrar ninguna debilidad. ¡Son auténticos expertos en ocultar sus problemas! Es un instinto de supervivencia, ¡qué astutos son! Si tienen alguna lesión o molestia que les impida funcionar correctamente, compensarán su cuerpo de manera que no se perciba ninguna señal de debilidad externamente. Esto significa que a veces puede ser difícil detectar cojeras u otros problemas físicos, ya que los caballos compensan de manera sorprendente. Además, cuando vayamos a tratarlos, puede que al principio no quieran mostrar dónde sienten tensión. Les llevaremos la atención a esos puntos tensos, pero al principio pueden no colaborar demasiado en enseñarnos sus puntos problemáticos. Algunos sí, otros no, ¡depende mucho del tipo de caballo! Pero esto forma parte de su naturaleza, ¡son así de listos!

Resumiendo, en esta primera lección hemos explorado la naturaleza del caballo y cómo afecta al método Masterson. Amigos, recordad adaptaros a la sensibilidad del caballo, ¡como si estuvierais leyendo su mente! Estad atentos a su lenguaje corporal, ¡son maestros de la comunicación no verbal!

Si el caballo está a gusto y relajado, podrá soltar todas esas tensiones acumuladas. Y eso, ¡cambiará por completo el vínculo entre el caballo y la persona que lo trata! Cuando ven que les estamos escuchando, se sienten mucho mejor y se crea una confianza única. Así que, ¡a practicar esas técnicas y a seguir adelante con el método Masterson!

Si tenéis alguna pregunta, no dudéis en escribirnos a través del formulario de soporte de nuestra intranet. ¡Y recordad, la próxima lección os espera con los brazos abiertos!