>Curso de Método Masterson

¡Bienvenidos a la lección número dos, amigos! Hoy nos sumergiremos en los fascinantes sentidos de los caballos, centrándonos especialmente en la vista y el oído. ¿Y qué tiene que ver todo esto con el método Masterson? Pues resulta que los caballos, al tener sentidos completamente diferentes a los nuestros, perciben la realidad de una forma ¡totalmente distinta a la nuestra! ¡Asombroso, ¿verdad?

Sentido de la vista

A menudo nos encontramos con situaciones en las que un caballo se asusta por algo y nosotros no somos capaces de ver ni entender por qué. Ahí es donde entran en juego sus sentidos. Por ejemplo, hablemos de su sentido de la vista y por qué es importante comprender que son animales presa con un fuerte instinto de supervivencia. Su estructura física, con los ojos ubicados a los lados de la cabeza, les otorga una visión periférica de ¡330 grados! Solo tienen dos puntos ciegos: uno justo delante de su nariz y otro justo detrás de su cola. Esto les permite tener una visión amplia para mantenerse alerta ante cualquier depredador. Pero eso no es todo, también tienen una visión mucho más sensible a los movimientos, especialmente los diagonales. Esto significa que reaccionarán ante cualquier movimiento en diagonal, como el de un árbol o una rama, ¡algo que para nosotros podría pasar desapercibido! Así que su capacidad visual ya los hace muy diferentes a nosotros, y cuando se combina con su potente instinto de supervivencia, cualquier cosa que dispare su alarma ¡les pondrá en alerta máxima!

Pero su visión no solo se trata de amplitud y movimiento, también pueden ver en condiciones de luz y oscuridad. Sí, ¡pueden ver de noche! Sin embargo, donde pueden tener dificultades es en los cambios de luz. Por ejemplo, si pasan de un lugar iluminado a uno oscuro, sus ojos necesitarán unos 30 segundos para adaptarse. Es como cuando salimos de un lugar muy soleado y entramos a una habitación oscura, y por unos segundos nos quedamos «ciegos». Bueno, para los caballos ese proceso puede durar hasta 30 segundos. Por lo tanto, cuando enfrentamos situaciones en las que el caballo se muestra reacio a entrar a un lugar oscuro, como un van, o cuando pasamos por un área sombría en el bosque, debemos entender que necesitan ese tiempo de adaptación visual y pueden cuestionar si es seguro o no. ¡Es otra razón por la cual conocer cómo ven los caballos y cómo perciben la realidad es tan importante! En resumen, amigos, todo lo que los caballos hacen tiene un motivo, ¡nunca es porque sean «malos» o «tercos»! Su forma de percibir las cosas es muy distinta a la nuestra y con una intensidad ¡mucho mayor!

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Y no olvidemos los colores. Los caballos no ven los colores de la misma manera que nosotros. Aquí va una pregunta para vosotros: ¿Cuáles creéis que son los colores que ellos ven mejor? ¿Rojo, azul, blanco, verde o amarillo?

¡Vamos, pensad un poco! Pues bien, los colores que ellos ven mejor son ¡el amarillo y el azul! Después les siguen el verde. Curiosamente, los colores que no ven o que ven en tonos de gris son el rojo y el blanco. Así que, si nos paramos a pensar en los obstáculos de salto que vemos en las competiciones, ¡muchas veces son blancos y rojos! ¡Error! Partimos de una base que no es muy acertada para los caballos. De hecho, en Inglaterra ya están cambiando los colores de los obstáculos gracias a investigaciones sobre cómo ven los caballos. Es importante tener en cuenta esta información, ya que influye en su percepción de la realidad. Cuando aplicamos el método Masterson a estos caballos, si queremos mantenerlos en un estado relajado, debemos entender que puede haber cosas, movimientos y distracciones que los saquen del estado de relajación. Si nosotros nos mantenemos tranquilos y entendemos que hay una explicación para su reacción, que tal vez hemos pasado por alto, ¡podremos volver al estado de relajación junto con ellos!

Sentido del oído

Pasemos ahora al sentido del oído, otro sentido agudizado en los caballos y crucial para su supervivencia. ¿Cuántas veces os ha pasado que estáis paseando con vuestro caballo por el campo y, de repente, se para en seco? Miráis a vuestro alrededor y no veis ni escucháis nada. ¡Es todo un misterio! Pero a los cinco minutos, aparece una moto o un quad que pasaba por ahí. ¡El caballo ya lo había oído! ¡Había detectado ese sonido mucho mejor que nosotros! ¿Increíble, verdad? Esto se debe a que los caballos tienen una capacidad auditiva mayor que la nuestra y pueden detectar frecuencias de sonido más altas de las que nosotros podemos captar. Además, sus orejas móviles les permiten orientarse hasta en un ángulo de 180 grados, lo que les proporciona una mejor precisión para identificar de dónde proviene el sonido que están escuchando. ¡Son auténticos expertos en escuchar! Pero atención, amigos, esta agudeza auditiva también los hace más sensibles a ruidos fuertes, petardos y cualquier cosa que pueda alterar su tranquilidad. Aunque, a medida que se acostumbran a ciertos sonidos, como los de una competición, por ejemplo, reaccionarán menos. Sin embargo, cuando se trata de sonidos fuertes o algo que se sale de su rutina, les puede causar inquietud o hacer que se asusten. Debemos comprender que así son ellos, como mencioné anteriormente. Los caballos no hacen nada sin un motivo, ¡siempre hay una explicación! Incluso si nosotros no somos capaces de verlo ni escucharlo, ¡ese motivo existe!

Si tenéis alguna pregunta, no dudéis en escribirnos a través del formulario de soporte de nuestra intranet. ¡Y recordad, en la próxima lección profundizaremos aún más sobre los sentidos de los caballos!