>Curso «Un día en la hípica»

¡Bienvenidos a la lección 3! Hoy, profundizaremos en la fase de preparación donde iremos a buscar al caballo al lugar dónde lo tengamos. ¿Qué debemos observar y considerar? Quim nos lo explica.
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En nuestro entorno, en este caso la Hípica Heras y su centro ecuestre de alto rendimiento, que destaca por su belleza y amplitud, los caballos disfrutan de paddocks individuales con casetas donde pueden refugiarse en caso de mal tiempo, lo que les brinda comodidad y tranquilidad.

En algunas ocasiones, se pueden colocar caballos juntos en áreas compartidas, pero hay que prestar atención a la hora de la comida, ya que en algunos casos puede ser problemática. A pesar de la división existente entre los paddocks, la mínima separación física a través de la valla eléctrica, les brinda sensación de manada, lo que beneficia su bienestar psicológico.

Nuestra primera tarea al llegar al caballo es observar su estado. ¿Está tranquilo? ¿No suda excesivamente? ¿Ha comido? Estas son señales vitales. Los caballos son animales rutinarios, y suelen comer a las mismas horas. Si notamos que el caballo no ha comido, o ha cambiado su actitud, esto puede deberse a un desorden en su rutina que debemos tener en cuenta.

Para ganarnos la confianza del caballo, es esencial que nos relacione con experiencias positivas. Algunos de nosotros llevamos golosinas, como zanahorias, para recompensarlos por su buen comportamiento. Esto fortalece nuestro vínculo con ellos y los hace más colaborativos.

Luego, procedemos a acercarnos al caballo. Su reacción nos dice mucho. Si nos recibe con interés y permite que le coloquemos la cabezada, es un signo de que hemos creado un ambiente positivo. Sin embargo, debemos recordar que los caballos tienen personalidades distintas. Algunos son cariñosos y buscan el contacto, mientras que otros son más reservados. Si notamos un cambio en su actitud hacia nosotros, es importante reflexionar sobre cómo lo hemos estado tratando.

Antes de comenzar cualquier trabajo, observamos el entorno del paddock. Comprobamos las heces del caballo, que nos brindan información sobre su salud digestiva. También verificamos el estado del bebedero, especialmente en verano, cuando los caballos necesitan mantenerse hidratados.

Si notamos que el agua ha estado cortada, lo comprobamos observando si el caballo presenta signos de deshidratación. Para verificar esto, realizamos un simple pellizco en su piel, y si esta vuelve rápidamente a su posición normal, significa que el caballo está bien hidratado.

En caso de que el caballo haya estado sin acceso al agua durante mucho tiempo, debemos permitirle beber gradualmente para evitar cólicos. A veces, debemos adaptar nuestra planificación en función de las necesidades del caballo en ese momento.

También verificamos si el caballo ha dormido durante la noche, lo que es un indicativo de su bienestar. Además, observamos las telarañas en el entorno, ya que ayudan a mantener a raya a las molestas moscas.

En resumen, esta es una rutina que, aunque lleva tiempo explicar, se realiza rápidamente y se convierte en una segunda naturaleza para los amantes de los caballos. Cada detalle cuenta para asegurarnos de que nuestros compañeros equinos estén en las mejores condiciones posibles.

Recuerda que si tienes alguna pregunta o necesitas más orientación sobre el contenido de la lección, no dudes en contactarnos a través de nuestro formulario de soporte en la intranet. Tanto nuestro equipo de soporte como Quim estamos aquí para ayudarte en tu viaje a dominar tu estancia en la hípica y disfrutarla sin preocupaciones.

Nos vemos mañana en la lección núm. 4: Domina el manejo del caballo con ramal. Aprende sobre la cabezada, el liderazgo y el traslado al preparador. Conviértete en un confidente seguro para tu caballo.

¡Gracias por aprender y cuidar de tu caballo de manera responsable!